
Jugar, cantar, bailar, correr, saltar... es todo lo que un niño desea hacer y Pinocho no iba a ser una excepción si no fuese porque es un muñeco de madera hecho por el viejo Geppetto.
Aun así, en su afán por convertirse en un niño de verdad, juega, baila y corre hasta no saber dónde se encuentra.
Hambriento y muerto de frío comienza su travesía en busca de su padre Geppetto. A lo largo del camino encontrará muchos “amigos” que le darán pistas y conocimientos para que siga siendo capaz de saltar, correr, bailar, cantar, jugar...SENTIR.
Chris Baldwin dirige esta versión de Pinocho alejándose de los cánones típicos de esta magistral obra, ahondando en los sentimientos y las necesidades de los niños en general y de un simple muñeco de madera y su padre en particular.